... ya no lo quiero, es cierto, pero cuanto lo quise...
... será de otra como antes de mi besos; su voz, su cuerpo claro...
... ya no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero...
... es tan corto el amor y es tan largo el olvido...
... aunque este sea el último dolor que él me causa...
Ya han pasado cinco meses. En esos cinco meses he podido ver como he tenido esas etapas en las que me levanto y digo... se acabó. Pero también he podido ver esas etapas en las que me vuelvo a caer, y cuando caigo, no caigo al suelo, caigo al vacío, donde nunca se sabe donde está el final. Ahora estoy bajando por el vacío, donde mis fuerzas y mi voluntad hace que intente sonreír y que no la pierda por muchas cosas que añore o muchas cosas que pierda. No se si simplemente se le puede llamar añoranza o se le puede llamar amor.
En estos cinco meses he visto como sufro el estar arriba y el estar abajo de repente, pero también he sufrido el ver que ya nada te importa, que soy un cero a la izquierda, que a lo que llamaste amor, no te queda ni un mínimo de interés por amistad, ni cariño. He podido ver, oír y el que me vengan a decir... he visto que estaba..., pero yo sonrío y digo, no pasa nada, si él es feliz, me da igual. Ahí es donde aparecen mis fuerzas y mi voluntad, que susurran: venga ríete a carcajadas como haces todos los días. A su vez aparece ese sentimiento de añoranza o amor que grita: vas a caer y cuando estés sola sabes que vas a recordar y a llorar y cuando te acuestes no podrás dormir mientras te imaginas que ahora está viviendo su vida sin ti. Pero cuando esas lágrimas se secan y tu cara sigue reflejando lo mismo la gente te dice: ''¿Qué te pasa?'' Tienes dos opciones, decir: nada, no estoy de buen humor o decirles realmente la verdad. Y cuando eliges la segunda opción, te responden siempre lo mismo: ¿Te has visto?¿Lo has visto a él?¿Crees que te merece?. Tu dices, si tienes razón, pero tu mente piensa: Ya, me lo han dicho ya, pero de que sirve que tu lo veas así y que yo esté mal porque no puedo abrazarle... Y así un día tras otro hasta que miro a mi al rededor y veo a esa gente que me rodea y me quiere, la que me hace reír, la que me hace sonreír, la que me hace llorar, coger nervios e incluso llorar de emoción. Esas son las que realmente cuentan y las que miro y pienso: ¿Si esas personas no me han dejado de lado?¿Por qué tengo que regalarle una lágrima en vez de una sonrisa?
Esto ha durado casi cinco meses así y mis fuerzas de seguir disminuyen poco a poco. Ya he visto que tus buenos días, buenas noches, abrazos, sentimientos y esos besos tan perfectos no van para mi, sino para otra. ¿Me duele? más de lo que creía, pero es lo que toca vivir ahora, y de lo que siempre me arrepentiré es de no haber luchado por esto las primeras veces, lo siento.
Solo quedan doce días, doce días para mirarme al espejo y decirme: Aunque hoy sea 30 de mayo, tu hoy tienes la obligación de ser feliz, sonreír e intentar que sea un buen día.